LÃnea del Tiempo
Bajo el régimen de Porfirio DÃaz (1877-1911) México habÃa logrado altas tasas de crecimiento económico, pero ello a costa de un inequitativo reparto de la riqueza y de una creciente dependencia hacia el exterior.
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La caÃda de DÃaz fue originada por un enfrentamiento armado, la Revolución Mexicana, que culminó con la promulgación de la Constitución de 1917, la más avanzada en su tiempo, pues fue la primera del mundo en incorporar disposiciones de contenido social.
México no tenÃa un camino hecho para cumplir con su destino democrático. HabÃa que diseñar las instituciones que le dieran sustento; transitar, paso a paso, sobre vÃas propias y adecuadas a nuestras condiciones, e imaginar los nuevos derroteros después de cada conquista. El PNR surge en 1929 como un partido de partidos, de convocatoria amplia, institución donde convergen fuerzas polÃticas afines pero distintas.
El PNR serÃa la institución más poderosa para la competencia polÃtica; fue entonces el lugar para diseñar los primeros acuerdos y prácticas en la lucha por el poder público; el medio que llevó a la realización de relevos de gobiernos por medio de elecciones y en condiciones de estabilidad.
El amplio acuerdo hizo que el PNR surgiera con un gran predominio, porque en él convergieron los lÃderes y organizaciones más importantes del paÃs, pero nunca propuso el totalitarismo a través de un Estado que negara la participación de otras fuerzas polÃticas.
De manera incipiente tuvo lugar un sistema de partidos, junto con el gran dominio del Partido de la Revolución Mexicana -en que se transformó el PNR-, ya que a partir de 1939 surgieron una serie de partidos con ideologÃas y principios diametralmente opuestos al cambio y a la transformación de la sociedad, caracterizados por su oposición ideológica a los postulados de la Revolución.
La estabilidad de entonces iba de la mano con el predominio del PRI (que habÃa sustituido al PRM en 1946); lo uno sin lo otro resulta difÃcil de imaginar, pero más que ello -en sà mismo no poco- la contribución del Partido estuvo en mirar siempre hacia una mejor democracia, aún cuando esa posición conducirÃa a elevar las exigencias que él mismo enfrentaba para la preservación y conquista de los espacios de poder público.
Con el PRI en el gobierno y por su compromiso con el destino democrático del paÃs, fue posible superar las tentaciones hacia los autoritarismos de izquierda y de derecha, que aparecieron en el entorno de la Segunda Guerra Mundial y de la Guerra FrÃa. Con el PRI se realizarÃa una transformación de gran profundidad, al dejar atrás la tradición de los gobiernos presididos por militares, para arribar a los de carácter civil, en un proceso sin fracturas ni enfrentamientos.
Un nuevo paso hacia delante hacÃa necesario llevar la pluralidad de partidos a una pluralidad polÃtica en la conformación del gobierno; el trayecto que se iniciaba en 1963 con los diputados de partido, a fin de asegurar que otras fuerzas polÃticas accedieran al Congreso y con ello se fortalecieran, enriqueciendo la vida polÃtica del paÃs. Nuevamente el PRI vislumbra ese sendero y es quien lo lleva a la práctica.
El balance no puede omitir la emergencia de movimientos de inconformidad social suscitados a fines de los cincuenta y en los sesenta, que mostraron las limitaciones del sistema polÃtico, asà como las contradicciones del esquema de desarrollo del paÃs, con alto crecimiento económico y expansión de los servicios en un marco de estabilidad polÃtica y de precios, pero que no resultaban suficientes para una población que crecÃa a ritmo acelerado. Todo ello mostraba que el régimen polÃtico requerÃa cambiar para mejorar su desempeño. Hacia ese punto se orientarÃan las transformaciones que el PRI alentarÃa.
El sistema de partidos y la afirmación de la pluralidad polÃtica tienen su impulso definitivo con la reforma electoral de 1977. Es a partir de entonces que los partidos son reconocidos en la Constitución como entidades de interés público. La visión de esa iniciativa priÃsta no puede ser escatimada ni debe olvidarse; ella tuvo lugar con una oposición que parecÃa diluirse cuando en 1976 el candidato postulado por el Partido no enfrentó adversario alguno para la elección presidencial.
Esa propuesta fue aprobada cuando el viraje hacia las dictaduras de derecha se encontraba en pleno auge en el sur del continente, con sus dramáticos saldos de represión y violación de derechos humanos. En un marco que llamaba al autoritarismo en Latinoamérica, México abrazaba la democracia. Eso lo debemos recordar y de ello nos debemos enorgullecer.
El PRI recorrÃa el trayecto hacia una democracia plural y competitiva, a través de grandes transformaciones en el sistema electoral; fundamentalmente, entorno a las normas para la organización de las votaciones, las caracterÃsticas de la institución encargada de ello, el sistema para la calificación de los comicios y la regulación de los partidos como entidades de interés público, con una vida institucional fortalecida a través de las disposiciones legales.
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Convocatorias
21 de febrero de 2012 Convocatoria a los Consejeros Integrantes de la Comisión PolÃtica Permanente del Consejo PolÃtico Estatal a participar en su VIII Sesión Extraordinaria
19 de febrero de 2012 Dictámenes Emitidos por la Comisión Estatal de Procesos Internos con Motivo de la Solicitud de Registro a Precandidato a Gobernador del Estado para el perÃodo 2013-2018
17 de febrero de 2012 Convocatoria a asamblea estatal del FJR para elección de delegados Asistentes a la convención de delegados para la selección y postulación de candidato a gobernador
